Necesitaba justo esto, alejarme del bullicio, llenarme de la paz de la montaña. Hoy al despertar mis ojos han quedado cegados por su destello blanco, impoluto, por las formas sinuosas que ha dejado al cubrir las piedras del camino, las ramas de los árboles y los tejados de las casas colindantes. Como una niña me he quedado mirando con la nariz pegada al cristal dibujando corazones con el vaho de mi aliento. Era una visión tan perfecta, tan inmaculada, un paisaje de miradas de nata…, un paisaje helado e indestructible como decía Julio Llamazares. Tal era la perfección del paisaje y de los lentos y esponjosos copos de nieve que aun caían, que ahí sentada en la comodidad de mi casa mi espíritu ha volado libre, libre hasta posarse a tu lado. Te siento cerca, aunque no te vea. Sé que estás ahí, repito tu nombre en mi pensamiento y mi corazón se expande cuando te pienso. En mi cara se dibuja una franca sonrisa y aunque no hablamos hace tiempo mi conciencia mant...