Gracias por tu amor infinito
Te nombro madre y el tiempo se inclina. Vuelvo a ser niña con las rodillas raspadas de parque, con la tarde enredada en tu voz y un cuento que hacía del miedo algo pequeño. Tú eras hogar antes de saber lo que significaba. Hoy te miro, con la vida bordada en la piel, con esa sonrisa que aún enciende la estancia como si el sol te obedeciera. Y ahora, con casi un siglo latiéndote en los ojos, sigues siendo refugio, luz que no entiende de cansancio. Y entiendo: hay amores que no envejecen, solo se vuelven eternos. Madre, eres ese lugar al que siempre vuelvo, aunque nunca me haya ido. Y aún así… me faltan años, me falta voz, me falta mundo para agradecerte. @SoniaGama65